lunes 28 de mayo de 2007

Historia de un amor maravilloso


La nueva enfermedad de la época, la melancolía, hizo presa en él. Se pasaba los días tendido en el catre de su carromato con la mirada fija en el techo. Su sueño lo rehuía y él se consolaba con versos de amor.
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Le sugirieron que se guardase algunas palabras y juegos de amor para sí, de modo que no todos estuvieran ya desgastados si un día, contra todo pronóstico, encontraba a un hombre capaz de darle una vida más feliz.
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Sabía por los poetas que el que amor que surge de forma repentina es aquel que más tiempo cuesta sanar y que sólo existe un remedio para su dolor: amar aún más.
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Pero la esperanza es, como ya se sabe, el último recurso de los desgraciados.

A veces uno se deja llevar por el instinto. A veces uno acierta. Como siempre por las calles de Gracia, en Taifa, me paso un rato largo buscando un par de libros interesantes. Buscar a ciegas tiene su encanto, porque puedes encontrar auténticas maravillas o llevarte a casa una colección de palabras anodinas y aburridas que tienes que abandonar a las veinte páginas. De entre las novedades escojo un par de libros. Uno de ellos es "Historia de un amor maravilloso". El título es ya de por sí seductor y, el hecho de que lo edite Anagrama, una garantía de que no es una novela de Corín Tellado, lo que podría sugerir el título. Y efectivamente, este amor maravilloso es un relato impresionante cargado de romanticismo, de misterio y que cautiva, no sólo por la historia, sino porque el autor Carl-Johan Vallgren, toma ésta como excusa para hacer una excelente fotografía de la sociedad de finales del siglo XIX.

En un prostíbulo de Königsberg nacen a la vez dos niños, Henriette y Hercule. Henriette es una niña completamente normal, pero Hercule es un monstruo deforme, sin brazos, de lengua bífida y sordomudo, una aberración de la naturaleza que causa rechazo a todo aquel que lo contempla. Pero el niño posee un don sobrenatural: es capaz de leer las mentes de todos los que le rodean. Así, muchos de los que están en contacto con él encuentran en su mente, de pronto, la claridad ante situaciones que están viviendo o sentimientos dormidos en algún rincón de su cerebro que los hace reaccionar de maneras muy distintas. Hercule y Henriette viven el uno para el otro en el burdel donde han nacido al cuidado de las prostitutas, pero el destino los separa de la manera más cruel. Hercule empieza la búsqueda de la joven sin descanso, una búsqueda que durará toda la vida.

Pese a todas las reticencias que tiene uno a los relatos de corte fantástico, enseguida se da cuenta de que no son las connotaciones sobrenaturales un lastre para esta novela, sino que los elementos reales e históricos (la crueldad de la Iglesia y su miedo a la perdida del poder, los incipientes adelantos técnicos que empiezan a aparecer en una Europa que despierta de la ignorancia, los primeros sindicatos de trabajadores, la barbarie de las instituciones psiquiátricas de la época, el rechazo a lo diferente, la invención del lenguaje de los signos para los sordos) que maneja Vallgren hacen del libro un vertiginoso relato que no puedes dejar de leer.

Me senté en el porche, serían las diez de la mañana y hacía sol. Empecé a leer. El sol se ocultó, me levante a hacer la comida mientras seguía leyendo. Me dormí, después del café, con el libro entre las manos. Se volvió a nublar, cayó un chaparrón, salió viento y yo seguía sentado en el mismo lugar cuatrocientas páginas más tarde. ¿Qué es un amor maravilloso? El que lo ha perdido lo sabe.