lunes, 22 de diciembre de 2008

Sed

Durante estos días de fiesta estuvo nublado casi todo el tiempo. Aunque estuve entrando y saliendo pasé mucho tiempo en casa. A veces encendía la tele, otras leía. Otras, simplemente, miraba pasar unas nubes como de tormenta que no acabaron de descargar.
Y era un poquito inquietante, porque parecía uno alguien perdido en el desierto, viendo unas nubes que no acaban de otorgarle el regalo de unas gotas de lluvia.
El hombre del tiempo insistía en que sí, que en cualquier momento podía empezar a llover, pero nada.
Con todo eso tuve una sed terrible todo el día.