lunes, 12 de enero de 2009

Diario de viaje (1)

Durante unos días cambié de ciudad, de aire y de mar. Escribí en la libreta, como siempre, en algunos cafés, en los parques o en casa antes de soñar con las angelitas...

(Domingo, 21 de diciembre 2008)

Mis vecinos acababan de llegar. Los oí cerrar la puerta y todo el ruidoso ritual que hacen antes de acostarse. A las cinco de la mañana, con el silencio de la noche, estoy seguro de que se podría oír un mosquito en el portal. Pero ellos son terribles, realmente.
Ya había dejado la maleta preparada, sólo tenía que darme una ducha, tomarme un café y emprender el camino. La guitarra y otras cosas, que siempre llevo encima, estaban ya en el maletero del coche desde el día anterior.

Reconozco los nervios que siempre se le ponen a uno en el estómago cuando tiene por delante unas cuantas horas de coche, más cuando los telediarios y los periódicos anuncian continuamente terribles fenómenos meteorológicos que asolan la parte norte del país.
En realidad no suele suceder nada. Tal vez un poco de lluvia por la zona del país vasco, pero en general, esta vez, tuvo uno que hacer el viaje con las gafas de sol y frunciendo el ceño para no deslumbrarse.

Elegí la autovía gratuita hasta Lleida. Después quise seguir por el mismo camino hasta Zaragoza pero, después de viajar un buen trecho a 50 kilómetros por hora, debido a una niebla espesa y farragosa que me impedía ver más allá del parabrisas, opte por pasar por el aro del peaje.
Una vez que coges la autopista ya no la abandonas hasta entrar en Asturias salvo en un pequeño tramo, que se agradece, porque uno tiene la sensación de estar en contacto con el mundo real de las curvas y los paisajes, después de horas de cemento y rayas paralelas.

Encontrar aparcamiento fue fácil esta vez. Eso sí, cada dos horas tienes que alimentar las arcas del Ayuntamiento mediante los tickes de la zona verde. Es una incomodidad, porque no se puede uno alejar mucho ya que, o se le encarga a alguien poner el dichoso papelito, o se vuelve desde donde esté controlando el reloj. Generalmente es esa segunda opción.