miércoles, 28 de enero de 2009

Diario de viaje (12)

(Martes 30 de diciembre 2008)

Hoy fuimos al concierto de Jarabe de Palo en el Palu de la Música. La verdad es que me gustó, no sólo porque estuviera Kyke en los teclados (ya desde hace un año) sino porque me pareció un espectáculo inteligente. Una manera de tocar lo mismo pero sonando distinto, mostrando una cara desconocida de las canciones.
La banda suena de muerte y todo está en su sitio. Después, en los camerinos nos encontramos todos. La familia de siempre. M. y yo, la verdad preferimos esperar fuera, con A. y la gente que venía con ella. Más que nada porque me encontraba un poquito fuera de lugar. Me pasó lo mismo que el día en que C. me llevó a cenar con la plana mayor de su discográfica y no supe muy bien que hacía allí. Además, sé que después de un concierto los músicos deben estar a su aire, con la resaca de la actuación que siempre es una sensación extraña.
Cuando sale Kyke por fin, nos vamos a tomar algo. Tarea difícil porque ya es tarde y somos catorce. Finalmente, nos adecuan un sitio donde podemos sentarnos. Nos reímos y después, ya de vuelta en el coche hablo con Kyke sobre el bolo que haremos el día 1 de febrero, fechas para ensayar y esas cosas. El “proyecto” nuevo es aún una incógnita que parece vislumbrarse poquito a poco entre la bruma de un año que empieza mañana.