viernes, 30 de enero de 2009

Diario de viaje (y 14)

(Jueves 1 de enero 2009)


Hoy tenía el teléfono lleno de mensajes. Algunos los contesté, la mayoría no. Eran de ésos que se envían a toda la agenda. Deseos de felicidad, sobre todo para las compañías telefónicas.
Los que respondí venían con mi nombre y de gente muy próxima. Siempre busca uno la frase ingeniosa pero no siempre le sale la inspiración y acaba contestando más o menos lo mismo a todo el mundo.
Por lo demás era un día igual que el anterior. Andaba V. metiéndole un limón por salva sea la parte a un pollo que compré el otro día. Una comida de año nuevo.
Por la tarde seguiremos peleando en el sótano con las vitrinas freaks donde guardo los juguetes antiguos y otras porquerías que he ido reuniendo con el paso de los años. Creo que he vuelto. Hoy es el primer día que tengo conciencia de que la Navidad ha pasado. Veloz, lenta, alegre, melancólica, apresurada, tranquila...