lunes, 23 de febrero de 2009

Aire en movimiento

Sopla un viento veloz. Corre entre las antenas como un preso fugado que nunca mira hacia atrás.
Hace un par de semanas, ese mismo viento se llevó por delante todo lo que encontró a su paso. Incluso los periódicos reseñaron alguna muerte. Nunca habíamos visto nada igual. Vestirse de luto por el viento.

Mi terraza quedó como uno de esos lugares en los que ha habido una guerra. Todo arrasado. La puerta de la terraza arrancada, la antena de Canal Plus en el suelo y trozos de pared por aquí y por allá.
Me quedé mirando todo aquel desastre por un instante, pensando que habría que empezar a llamar a los seguros, al dueño del piso y a alguien que reparara la antena.
Pero antes, por lo menos durante diez minutos, no hice nada. Sólo mirar todo aquello.
Me asaltó una enorme pereza. Por qué sucederán estas cosas cuando se han acabado, por fin, las obras y todo ha quedado finalmente en su sitio, limpio, nuevo, recién pintado...

Y ahora, que ya han pasado, como decía, un par de semanas, y sólo se ha reparado la antena y uno puede volver a sus películas y dejarse llevar por otros mundos, vuelve a soplar un aire frío y veloz.
Eso sí, dice el hombre del tiempo que llegará el calor muy pronto.