viernes, 27 de febrero de 2009

Culos

Paseaba la pareja por la calle. Se dieron un beso y ella, levantándole la chaqueta, le toco el culo a él. Era como una inversión de los papeles porque está uno acostumbrado a ver la situación al revés.
Y los miraba uno con cierta envidia, queriendo tener un culo que alguien pellizcara.
A veces el amor es como un culo y a veces es sólo un culo. Entonces también es amor, pero dura menos.
El caso es que seguía la pareja allí, besándose en medio de la Diagonal, como si el mundo alrededor no hiciera ruido y eso que el estruendo era notable. Pero eso también lo tiene el amor, que no importa que se caiga un edificio a tu lado, que una colisión en cadena haga bramar las sirenas de la policía o que el suelo se hunda por un terremoto.
Sólo existe entonces esa colección de besos... y de culos.
¿Y si los novios, en vez de pedir la mano de las señoras, les pidieran el culo? A lo mejor serían más sinceros.