martes, 10 de febrero de 2009

El concierto

Café del Teatre -LLeida, 1 de febrero 2009

Siempre somos bien recibidos en Lleida. Era la tercera vez que actuábamos allí y siempre con un magnífico trato.
Estuvo lloviendo todo el día. Después de la tormenta de viento de los pasados días, meterse en carretera no era agradable, pero esta vez tenía uno muchas ganas de tocar. Y eso no había pasado la última vez ni la anterior. Parecía que había perdido uno la ilusión por subirse a un escenario y eso significaba, inevitablemente, que había llegado la hora de dedicarse al estudio, a coleccionar mariposas o a otros entretenimientos. Pero no a actuar.
Sin embargo, por algún motivo, desde que hemos empezado el año han ido apareciendo proyectos y conciertos, y le han vuelto a uno esas ansias por seguir en la carretera.

Con ese espíritu llegamos al Café del Teatro de Lleida e hicimos la prueba de sonido. El técnico era Joseán, que ya es un amigo más que un técnico, y que es la garantía de que todo va a sonar de la mejor de las maneras.
El repertorio ha dado algunos saltos y, mientras Kyke ordenaba sus papeles conforme a la lista que le había pasado, seguían teniendo uno dudas de algunas canciones.

Empezamos a las ocho y media en punto. Siempre lo intentamos, porque retrasar un concierto me ha parecido siempre una falta de respeto hacia quien vienen a vernos. El clima no acompañaba y la afluencia de público se resintió, pero no había impedido que vinieran M&M desde Barcelona, CC. con algún amigo y un puñado de desconocidos que siempre se maquillan tras las luces con un alo de misterio.

Como siempre, desde hace unos cuanto conciertos, empiezo yo sólo con una versión nueva de “La última frontera” con afinación distinta y slide. Después ya aparece Kyke y seguimos con el resto de canciones. Hemos cambiado casi todo. “Días extraños” es ahora un experimento difícil de interpretar, pero siempre nos gusta arriesgar. “A veces, aquellos sueños” cada vez me gusta más como queda, tan lejos de la versión del disco. “5 minutos...” sigue manteniendo los solos finales y, a las nuevas canciones todavía les queda ir cogiendo forma, pero hay que darles tiempo a madurar.

En una de las presentaciones hablo con una chica que está acompañada de un tipo. Como la conversación lo exige le pregunto si es su pareja. Ella contesta sin atisbo de duda con un no rotundo y sonoro. Él, que hasta el momento parecía estar disfrutando, deja de hacerlo y, a las tres o cuatro canciones le insta a ella a que se vayan con cierta premura. Pienso que algunas veces debería uno hablar menos y cantar más. El caso es que la chica había estado muy atenta a la actuación, riéndose y participando de concierto. Lástima.

A la hora de los bises decido que no es el momento para “Fotografía”. Requiere un impulso que en ese instante no tengo. No por nada, porque el concierto está resultando muy gratificante. Son esas cosas que se deciden en un segundo y ya está. La cambio por “Momentos”. Es uno de esos temas hechos para el formato eléctrico y que no habíamos probado nunca en directo. Es más, ni siquiera se había ensayado, pero como la conexión con Kyke es inmediata lo improvisamos sobre la marcha. Y es entonces cuando aparece la magia. Y ese “Momentos” fue para mi el “momento” del concierto. No sólo por lo que dice la canción sino porque así, desnuda de cualquier instrumentación, le descubro unas posibilidades que antes no había visto. Cometemos algún error, por supuesto, es lo que tienen las improvisaciones, pero la versión grabada, que escucho después del concierto me corrobora dos cosas. Una, que la canción efectivamente sigue transmitiéndome esas sensaciones de cuando la escribí y dos, que el formato guitarra y piano es el que mejor nos funciona a tenor de la escucha del resto del concierto.

Se venden algunos discos y uno de los compradores nos dice que un concierto de Sabina de hace años y este que acaba de presenciar, son lo mejor que ha visto. Exagera, claro, pero la cuenta corriente de la satisfacción nos sube unos cuantos enteros.

Después cenamos en un restaurante donde nos lleva Joseán. Una tortilla de jamón espectacular y algunas pizzas que nos repartimos. Más tarde cargar los trastos bajo la lluvia y emprender el camino a casa. Vamos en convoy con M&M siguiéndonos. Hay momentos en los que no puedo pasar de ochenta por la intensidad de la lluvia. El trayecto no se hace largo porque nos dura la adrenalina del concierto y vamos comentando la jugada. Las cosas que hay que arreglar, lo que ha salido bien y lo que queda para el próximo concierto.

Gracias a Joseán por el buen trabajo y la amistad que nos une desde ahora. A Xavi, por seguir confiando en nosotros para un concierto más y a la gente del Café del Teatre. A CC. por las fotos estupendas, llevarle a Kyke ungüentos milagrosos para los dolores y esa cita para comer que tenemos pendiente. Y gracias especiales a M&M que, contra viento y marea, hicieron el camino de ida y vuelta con nosotros.

Fotos: 1. El dúo dinámico, 2. Diario Segre, 3. Diario La mañana, 4. Repertorio (se cayó fotografía en el último "momento(s)")