lunes, 30 de marzo de 2009

Criaturas

Los lunes, aparte de su propia característica de lunes, vengo observando la ausencia de niños. Y no es algo que haya pasado estas últimas semanas sino que ya viene de largo. El resto de los días, a la hora en que uno va a buscar el desayuno, siempre se encuentra a las mamás y los papás con los niños de la mano, con sus carteras, sus cochecitos y todo el kit “niño al colegio”. Pero no los lunes.

Y seguro que tiene esto una explicación de lo más lógico, cambios de horario, relajación en el primer día de la semana, que sé yo... Pero claro, uno, cuya imaginación es como esa golondrina que vuelve y vuelve, se deja llevar por esos pensamiento más propios de aquel inquietante film de Ibáñez Serrador “¿Quién puede matar a un niño?” lleno de diabólicos infantes dispuestos a que ningún adulto les estropee la fiesta.

Y se imagina encontrándose con un niño por la calle, uno sólo, que de pronto lo ataca a golpes de chupete o introduciéndole los Cliks de Playmobil por los más humillantes recovecos, sin que uno pueda defenderse ante la angelical mirada del propio Belcebú convertido en inocente criatura.
¡Padre Carras, tú que sabes de esto, ayúdame!