martes, 17 de marzo de 2009

Inspiración... expiración...

Hay que reconocer que no siempre está uno inspirado para escribir. Y es cierto, en esos momentos lo mejor es no decir nada. Mantener un discreto silencio y pasar desapercibido. Pero eso está directamente reñido con el oficio. Un cantante que no cante o un escritor que no escriba corre el peligro entonces de dejar de serlo.
No hay que ir tan a los extremos, claro, no pasa nada por desaparecer un par de días. Pero, obviamente, si uno se acabara de creer esto último nunca habrían nacido estás cuatro líneas de emergencia.