martes, 3 de marzo de 2009

La mosca

Apareció la primera mosca dándose golpes contra el cristal de la ventana. Eso es que está llegando el buen tiempo, que se asoma la primavera. Después vendrá el verano y colgará uno la chaqueta. Ese calor insoportable de esta ciudad gigante, cuyo asfalto se derrite cada vez con más frecuencia y antes de tiempo, volverá como las golondrinas aquellas...

Era una mosca pequeña y algo estúpida, como todas las moscas, por otra parte. La atrapé entre las manos sin muchos problemas, abrí la ventana y la solté. ¿Adónde van las moscas fuera de las cuatro paredes una habitación? Es como si ansiaran la libertad golpeándose contra el cristal y, después, una vez conseguida, el vértigo de la nada.

Pero una mosca sólo puede buscar otra ventana sobre la que seguir dándose golpes. Esta vez para entrar y, una vez dentro, volver a intentar salir. Como la vida misma, tal vez. No sé, a lo mejor no debería uno pensar mucho en estas cosas.