martes, 31 de marzo de 2009

Limpieza


Cuando se da uno de esos días en que no sé en que ocupar el tiempo siempre acabo ordenando algún cajón, alguna estantería o pasando el aspirador. Muy socorrido esto último para hacer un poquito de ejercicio saltando de habitación en habitación, como un superhéroe armado contra los ácaros y el polvo.
Y ya es triste, se pueda pensar, que uno se divierta con las faenas del hogar. Y no, efectivamente no es que uno se divierta, es un trabajo sucio pero alguien tiene que hacerlo.

Pero esta vez opté por tocar un rato. Sólo tengo en casa una guitarra acústica. El resto está en el estudio. No hay mucha inspiración en el ambiente. Será que he pasado demasiado el aspirador, pienso entonces...

El caso es que las notas que tomé días atrás mientras estaba en Gijón, se han quedado ahí, pululando por las páginas de una libreta cerrada que, sí, me acompañan de acá para allá, pero no acaban de convertirse en las canciones que uno desearía.