martes, 7 de abril de 2009

La hora

Con esto del cambio horario me sorprendió la noche a la hora del despertador. Y me costó ponerme en situación. ¿No debería ser más de día? ¿Nos han quitado una hora? ¿Nos la han puesto? Demasiadas preguntas para las seis de la mañana.

El caso es que con esta tónica de no coger la moto por las mañanas, viene muy bien esa sensación de que al día aún le queda un ratito para empezar. Parece más temprano de lo que es realidad, porque en sensaciones es como debe medirse el tiempo, no con el invento civilizado de los relojes.
Las caras de los transeúntes empiezan a sonarme de algo. Anónimos conocidos que cumplen con sus rígidos horarios de metros, autobuses y oficinas. Y yo soy uno más de tantos otros que avanzan por la calle, como si viniera de ninguna parte hacia ningún lugar.