jueves, 16 de abril de 2009

La sangre altera

Iba la pareja de la mano paseando lentamente por la calle. Ocupaban toda la acera, así que cuando se cruzaron conmigo no tuvieron más remedio que soltarse.

Iban como en una nube y tuvo que venir un extraño a perturbarles el paseo, a separarlos con esa crueldad inocente de quien rompe algo sin querer. Pero les sonreí y me sonrieron, para luego volver a juntarse de nuevo.

Pensé entonces que la primavera, a pesar de provocar estornudos y alergias, también provocaba algunas alegrías, que es parecido pero cambiando el orden de algunas letras. Y, si altera la sangre, bienvenida sea.