martes, 28 de abril de 2009

Voy, vengo, me entretengo (1)

Ha venido uno tantas veces a Gijón esta última temporada que ya poco le queda decir de este viaje. Kilómetros de ida y vuelta, el mismo paisaje y una ruta de la que se aburre hasta el GPS, que ya no se conecta al satélite y utiliza sólo la memoria, como si fuera un HAL 9000 cualquiera tomando sus propias decisiones.
No ha sido pues muy diferente nada de lo que ha acontecido estos días.
Se asoma uno como siempre al mar, que sigue en su sitio, hipnotizando a todo aquel que lo observa. El clima, ahora lluvioso, ahora con sol, y un frío que por las noches acompaña los paseos nocturnos.
El motivo de esta nueva visita era comprobar el estado de algunas cosas y controlar que todo siguiera en su sitio. Y en su sitio estaba, igual que la carretera, igual que las líneas de la autopista.

Al viajar en días laborables no se encontró uno autobuses de jubilados tomando por asalto la estación de Sobradiel, pero sí a cuatro familias numerosas, con niños pequeños, cambiando pañales y haciendo tiempo, ellos principalmente, para ver en directo la salida de no sé qué prueba automovilística.
Siguió uno entonces su camino, porque nunca le ha interesado lo más mínimo ningún deporte, es más, casi le produce cierto rechazo ese interés de la población en detrimento de otras labores, digamos, más espirituales.