jueves, 21 de octubre de 2010

Coche

Nunca había alquilado un coche.
Esta era la primera vez. Como decía hace unos días aquí, la vida está llena de primeras veces.
El caso es que me dieron un Audi, bastante inferior de potencia. Echó de menos uno también eso de las luces automáticas y que el cuentakilómetros fuera como los antiguos y no como ahora, que salen los numeritos y sólo hay que echar un vistazo para no pasarte de velocidad. Los asientos son bajos y uno, acostumbrado a ir un poquito por encima de los otros conductores, se sentía como si el culo le fuera a tocar la carretera.

Pero estoy contento de que mi seguro responda y poder disponer de un coche mientras le ponen el suyo a punto. Tenía unos cuantos golpecitos que, aunque no afectaban al funcionamiento sí que le tocaban a uno la moral. Y este era un momento tan bueno o tan malo como cualquier otro.

Lo peor de todo, ir con mil ojos, no fuera a estropear uno una máquina que no es suya. Ah, y mañana llamar a la empresa, me he dado cuenta de que le falta el tornillito que sujeta la bandeja trasera, y no he sido yo!!!!