jueves, 11 de noviembre de 2010

Cajas y más cajas

Desde hace un tiempo estamos de traslado. Ya lo he contado aquí varias veces. Pero parece no acabar nunca. En la cama, ayer por la noche, comentábamos el cansancio, ese no sentir ya los brazos y las piernas de tanto subir, bajar, cargar, descargar…

Esta semana es el último gran esfuerzo. Un catarro generoso ha hecho acto de presencia haciéndolo todo un poco más difícil. Supongo que es un aviso del cuerpo, que me dice que me lo empiece a tomar con calma. No está uno ya para estos trotes.

El traslado, además, ha retrasado un montón de cosas que tengo pendientes. Artículos para la revista, el libro que, por fin, ha conseguido editorial y va a publicarse, el disco nuevo de M., el de R. y, en fin, todas esas cosas que le hacen a uno ilusión aparte de que sean su oficio. Eso es una suerte. Lo otro son cajas de cartón.