jueves, 4 de noviembre de 2010

...y la luz

El pasillo es largo, el piso parece frío. Se cuela el sol por las ventanas pero la sensación de estar en un lugar vacío lo hace inhóspito, como un terreno sin explorar.

Esa fue la sensación que tuve al ver por primera vez nuestra nueva casa. Además parecía más pequeña. Un lugar incapaz de albergar todos los libros, los discos y los papeles que se han ido acumulando con el paso de los años.

Pero ahora, unos días después de que el camión de las mudanzas dejara que las cosas fueran cayendo por su propio peso aquí y allá, nos encontramos con un piso distinto. Un hogar, dulce hogar, que va adquiriendo tonos cálidos.

Qué sensación cuando enchufamos la tele y de pronto se esparció por la sala una familiaridad que bautizó el piso. Parecía como el descubrimiento del fuego en aquellas épocas prehistóricas. Ahora, sin embargo, le damos a un botoncito y se enciende la luz. Y la luz se hizo.