viernes, 10 de diciembre de 2010

Cinco minutos

Hoy me he planteado escribir esto en cinco minutos. ¿Cinco minutos para el fin del mundo? No, tan sólo cinco minutos que son los que tengo para ponerme los zapatos y salir de casa a hacer recados y moverme por el pueblo.
Parece curioso, pero mientras tanto el mundo sigue girando a su ritmo, cada loco con su tema, cada cual con su vida. Los obreros de enfrente siguen gritando como si estuvieran trabajando en un lugar de proporciones gigantescas. No voy a preguntarme por qué. Simplemente subo un poco más la música de la fabulosa caja “Darkness On The Edge Of Town” de Springsteen y acabo estas líneas…