martes, 7 de diciembre de 2010

¡Ese sol es mío!

Andan discutiendo una señora gallega y un tipo ruso por la propiedad del sol.
Dice la mujer que ha registrado el astro a su nombre –vaya usted a saber con qué fines- y enseguida le ha salido un competidor que, asegura, ya había registrado en la propiedad de patentes extraterrestres (¿) el codiciado origen del calor.
Y uno, leyendo esta estupidez en el periódico y comparándola con la hambruna mundial, los terremotos, los desempleados y las guerras varias, cae en la cuenta de que el ser humano debe hacer estas cosas para obviar lo malo, para hacerse cómplice de la estupidez de tantos congéneres que no piensan en nada más que perder el tiempo.

Pese al frío de estos días, el sol ha seguido calentándonos a todos. Que alguien pretenda cobrar una cuota por cada rayo de sol es verdaderamente muy triste. Como tantas cosas…