martes, 14 de diciembre de 2010

Slash

Sólo llevo unas pocas páginas del libro autobiográfico de Slash, el que fuera guitarrista de Guns’n’Roses, y ya estoy enganchado.

Me lo recomendo M., que anda también con el libro en la mesita.

En la introducción, el propio Slash cuenta que lleva un desfibrilador incorporado al corazón. Durante un concierto nota como el artefacto le va dando descargas, para evitar el paro cardiaco, ya que su corazón late peligrosamente despacio después de años de excesos. Eso le recuerda lo preciosa que es la vida y sirve de avance a la narración que comienza después.

Efectivamente, años de excesos, desintoxicaciones y una vida dedicada a la guitarra con todos los tópicos de sexo, drogas y rock and roll. Puede que me llegue a saturar con sus historias de yonkis, como me pasó con la biografía de Mötley Crue (también editada por la misma editorial), pero un fan de los Guns, como todos lo fuimos después de aquel magistral “Appetite For Destruction” debemos leerlo. En esas estoy.