viernes, 10 de junio de 2011

En busca de la canción perfecta (10)

Emmylou Harris “Red Dirt Girl”

“Con Lillian, mi mejor amiga y su perro Gideon
me sentaba a tomar el fresco a la sombra del porche
cantando todas las canciones de la radio.
Esperando que se pusiera el sol de Alabama
Dos chicas campesinas de un pueblo campesino:
Lillian y yo, al otro lado de la frontera, un poco al sureste de Meridian.”

Con estos versos iniciales, con el libreto del disco entre las manos, que viene sorprendentemente traducido al español, me enamoré de Emmylou Harris. De acuerdo, había muchas discos antes de éste, muchas canciones memorables, pero ninguna alcanzaba el melancólico dramatismo de esta historia. Por la sencillez, pero también por la perfección. Una de aquellas canciones redondas que uno escuchaba casi con lágrimas en los ojos.
La pobre Lillian, perdiendo uno por uno todos sus sueños de abandonar el campo polvoriento de Alabama y buscar una vida mejor que nunca encontraría.

“Red Dirt Girl” era otra de esas fotografías americanas que evocan miles de escenas en dos frases, como la que cita al hermano de Lillian enterrado a miles de kilómetros en algún lugar de Vietnam, toda una época. Dylan lo inventó, Cohen lo espiritualizó y Springsteen lo hizo popular. Emmylou tan sólo puso su granito de arena con tanta delicadeza que se convertía en la mejor durante los cuatro minutos que duraba esta canción.
El resto del disco se escuchaba con la satisfacción de que ahí, entre aquellas doce canciones, estaba ésta, que ya valía el precio del álbum. Y uno esperaba la canción cuatro, porque la siguiente era la de la chica de pueblo que veía pasar su vida entre las polvorientas carreteras de Alabama.