viernes, 24 de junio de 2011

Se les parte el corazón

La chica de la frutería me contestó que los tomates de la caja eran especiales. Yo los había visto con aquella forma extraña y le había preguntado.
—Pues me llevo un par— dije —para la ensalada de esta noche.
Mientras los pesaba con extremo cuidado, como si se trataran de esas trufas que valen un dineral, me contestó
—En ensalada están muy buenos, pero tienes que cortarlos en horizontal, sino se les rompe el corazón y se estropea el sabor.
—Ah, pues ya iré con cuidado— dije yo haciéndole repetir exactamente dónde debía realizarse el corte.

Después me fui a casa y, a la hora de ponerme a cocinar, me acordé de los tomates. Claro, nunca había pensado en la sensibilidad de las hortalizas. Y uno, al que ya le partieron el corazón alguna vez, fue con extremo cuidado de cortar el tomate. La ensalada del amor, supongo…