miércoles, 29 de junio de 2011

Terror

Estas cosas suceden por arte de magia. Abrí la sesión en el estudio. La última canción, ¿ese single que anda uno buscando? Pudiera ser…
Pero no estaba. Habían desparecido el mágico loop de batería que había estado una semana programado, el piano que había grabado con dedicación de orfebre durante días.
Después, llamadas de teléfono, búsqueda de un experto informático que supiera encontrar esos datos perdidos, si es que estaban. Finalmente apareció L., quien ya había sacado a uno de un entuerto parecido hace algún tiempo. Tres días después los datos estaban recuperados. Primero fuera de tiempo, luego ya los pudimos colocar en su lugar. Y uno respiró.
Así que es un buen momento para actualizar los cacharritos del estudio. Una versión más potente del Pro-tools, el programa para grabar, y algunas cositas más. De compras…