miércoles, 20 de julio de 2011

Atrapado

Hoy en la radio, a primera hora de la mañana, el locutor que daba la información del tráfico, dijo que era uno de los días más problemáticos del mes en cuestión de atascos. Todas las rondas parecían estar colapsadas, todos los accesos y salidas de la ciudad eran un embudo imposible.
Y entonces le vino a uno una especie de claustrofobia. ¿Y si quisiera abandonar la ciudad de inmediato? En ese momento no se me ocurría la razón de por qué iba a querer hacer uno tal cosa pero, ¿y si fuera así…?
Parecía una película de aquellas de catástrofes, no sé, “Meteorito”, “Terremoto” o cualquier film de los setenta, con reparto estelar y hecatombe al canto, cuando todos los ciudadanos intentan escapar del desastre huyendo de la gran urbe.
Pero, en lugar de eso, se quedó uno donde estaba, sin intención de salir corriendo a ninguna parte, solidarizándose mentalmente con los que estaban atrapados en aquel nudo de carretras convertido en una maqueta inmóvil.