viernes, 29 de julio de 2011

En busca de la canción perfecta (11)

Ángel Petisme “Donde muere la carretera”

En un mundo que se ha vuelto insensible al tacto de unos versos, vive contracorriente Ángel Petisme, como un Mad Max solitario cantando en la línea del horizonte esta canción, “Cuando muere la carretera”. Poeta urbano, si eso existe, revolucionario donde ya no hay revoluciones, romántico en un mundo donde hasta las rimas son de plastilina.

Andaba uno en aquellos días de 1997 un poco perdido. Y no era por el cierzo, como se titulaba aquel disco, sino porque el norte no siempre está donde dice la brújula del corazón. Encerrado en casa la mayor parte del tiempo, releyendo libros que siginificaron algo alguna vez, escuchando a Led Zeppelin como si fuera la última novedad en las tiendas. “Kashmir”, “Communication Breakdown”… y añorando algunas caderas, probablemente. Y entonces, decía, me hicieron llegar este libro-disco, “Cierzo”, de un Ángel al que conocía solo de oídas, como deber ser, por otra parte, con un cantante. Se incluía, además del disco, el poemario “El desierto avanza”. Y uno se enganchó como si aquello fuera un anzuelo para los sentimientos.

Han pasado unos años de todo aquello pero, de vez en cuando, uno regresa a aquellos días, a aquellos versos, los lee como si no los hubiera leído nunca y le vuelven a sorprender. Petisme ha seguido editando discos y libros, –incluso ha llegado uno a participar en alguno de ellos- y haciendo conciertos y revoluciones. “Me marché de este infierno sin haber encontrado / una jaula adecuada para mis grillos locos.” ¿Qué más se puede decir ante eso? Sólo quitarse el sombrero, amigo Ángel.