miércoles, 3 de agosto de 2011

La ciudad nunca está vacía

Aunque sea agosto, Barcelona nunca se queda vacía. Sí que en ciertos barrios, como en el que yo vivía, se notaba que la gente se iba de vacaciones. Se sentaba uno en la terraza a leer y apenas oía el ruido de los coches, de la gente moviéndose de aquí para allá. Pero el centro era un hervidero de hormiguitas buscando un museo, la arquitectura de Gaudí o esperando a que les quitaran el dinero en las Ramblas.

Aquí en el pueblo eso se ve un poco más. El sábado, cuando salimos a pasear, un buen número de tiendas liquidaban todo el género para irse de vacaciones. Y hoy se nota, claro. No es lo mismo la Riera con las persianas echadas que con todo abierto. De todas maneras sigue siendo un placer salir a darse una vuelta por el centro peatonal, buscar libros entre las estanterías de la librería sin que nadie te moleste y leer sin el ruido habitual de los coches pasando por la calle.