martes, 2 de agosto de 2011

Pánico en la autopista

Venía tan tranquilo con la moto por la autopista, cuando de pronto vi algo extraño. Enseguida me di cuenta de que era un hombre. En medio del carril derecho estaba encendiéndose un cigarrillo. Me entró el pánico de repente. Cómo era posible que alguien tuviera la mala cabeza de estar tranquilamente de pie en medio de la autovía con los coches rozándolo a velocidades de vértigo y sin inmutarse.

Después me di cuenta de que no estaba en sus cabales. Al pasar a su lado, reduciendo la velocidad y haciendo señales con los brazos a los coches que venían detrás, vi que estaba desubicado, perdido…

Más adelante habían parado un par de coches y observé que sus conductores llamaban por teléfono, seguramente avisando a la policía. Lo malo de estos episodios es que duran segundos. Cuando te das cuenta estás en el suelo, despellejándote las rodillas en el cemento sin saber cómo. Afortunadamente no paso nada, pero uno fue con más cautela, si cabe, hasta llegara a casa.