jueves, 22 de septiembre de 2011

Cof, cof…

Vaya por Dios, ahora sólo faltaba que el aire acondicionado del hospital acabara pasándome factura a mí también. Nunca he podido con los aires artificiales. Todos estos días he ido aguantando pero esos pasillos que parecen neveras, después salir a la calle con casi 30 grados, no creo que sea bueno para nadie. Y bueno, aquí estoy, cof, cof, ¡maldita sea!