martes, 20 de septiembre de 2011

La buena educación

Es curioso, puedo sobrevellar los tubos, las agujas, la UCI, los médicos y sus noticas cargadas de ambiguedades, pero no puedo con la poca empatía de la gente, con la falta de respeto en las salas de espera, con la poca delicadeza de quien habla a gritos en un lugar donde el silencio debería ser una norma. Me irritan los móviles sonando con estúpidos politonos donde está prohibido, la poca higiene de quien entra en una sala donde todo debe estar impoluto, la chulería de las miradas de jóvenes airados que creen, pobres, que su mal es único.

Pero no importa. Han pasado ya 72 horas.