lunes, 26 de septiembre de 2011

La espera merece la pena

Me equivoqué de hora
Llegué sesenta minutos antes
M. me dijo que sentía haberme dicho
a las doce en vez de a la una.
Yo le contesté que no se preocupara
“Llevo cuarenta años esperándote,
una hora más no importa”.