miércoles, 14 de septiembre de 2011

Me gustan las avellanas

Cuando en casa se compraba una bolsa de frutos secos
yo siempre buscaba las avellanas
por algo sería, me digo hoy, que siguen siendo parte de mi vida.
Pero son éstas unas avellanas que hablan
que dejan mensajes
tan intensos que no caben en los sobres
que se salen de la cobertura de los móviles
porque hay corazones tan grandes
que sólo pueden transportarse sin palabras.
Iranzu, Quinón, Helena,
Ana, Candi, Xisca, Rebeca,
Antonia, Mónica, Félix, Luís y Pere
Son nombres que uno se tatuaría
si supiera que los tatuajes
son imborrables
pero hasta las sirenas en los brazos de los marineros
perdían el color después de pasar el Cabo de Hornos.
Por eso, chicas (y chicos), friends forever
siempre llevo pinturas y cuadernos
y repaso los dibujos de hace tiempo
para que no pierdan color
definición, intensidad
y el brillo de esa amistad permanente.
Sigo buscando por el supermercado
una bolsita de avellanas
cada día saben mejor, como los buenos vinos,
que se beben poco a poco
para que nunca se terminen.

(Gracias por todo chicos)