lunes, 3 de octubre de 2011

¡Besa a la abuela!

El niño no quería entrar y tampoco quería besar a la abuela, que estaba con gafas de sol y la cabeza recta, como en trance.
-Pero dale un beso a la abuela Remedios-, le decía su madre –¿qué pasa que no la conoces?
El niño miraba a su madre y después a la anciana.
-Ay hijo, ven que no te veo, ponte más cerca– decía la mujer, y alargaba los brazos.
El niño tragó saliva y se acercó prudentemente a la anciana. Le dio un beso rápido y con los labios apretados.
-Qué majo eres, guapo –decía la abuela. Pero el niño ya estaba en la otra punta de la sala.
Después, cuando se iban por el pasillo la madre lo regañó.
-Hijo, pareces tonto, mira que no querer darle un beso a tu abuela.
-Es que la abuela huele muy raro –dijo el niño.
Y los dos se fueron cogidos de la mano por las escaleras.