jueves, 13 de octubre de 2011

Desconocidos encantadores

Íbamos M. y yo paseando por Mayor de Gracia y nos encontramos al pianista. Lo saludé, pero me di cuenta de que él no sabía quién era yo. Hasta me dio recuerdos cuando nos despedimos. No sé para quién, pero fue tan cordial que me dio pena ponerlo en el compromiso de una conversación más profunda. Es un buen tipo, estudiaba en el instituto conmigo y, ya entonces, era un verdadero fiera con cualquier instrumento. La batería, la guitarra… al final se decantó por el piano.

En una fiesta del instituto tocó con su grupo haciendo versiones de los Rolling Stones y sonaban de maravilla, con una potencia inusitada. Después tocamos nosotros nuestras cancioncillas de cantautor, que a mi se me antojaron entonces de lo más blando, pese a que cuando podía le enchufaba la distorsión al ampli.

Tiempo después compartiriamos escenario durante un año en Luz de Gas, yo estaba con Hotel Cochambre y su banda era –y es- el grupo residente de la sala.
Y aún más, le echaría una mano a la banda de Amadeu Casas teloneando a Gary Moore nada menos, y ahí estaba él de teclista.
Un tipo majo de verdad.