lunes, 17 de octubre de 2011

Leyendo

Poco a poco he ido entrando en el “1Q84” de Murakami. La verdad es que no tenía pensado comprarlo. Después de leer cuatro o cinco libros suyos y de la sobreexposición a los medios que ha tenido, prefería dedicarme a otros escritores. El caso es que alguien me lo regaló y empecé a hojearlo, como quien no quiere la cosa.
Ahora, claro, he vuelto a caer en la facilidad narrativa que tiene, en la capacidad para construir unos personajes con los que, de una manera o de otra, es imposible no identificase.
Y así estoy, por la mitad del libro sin saber por qué. Pero estas cosas, es cierto, no admiten razones.