miércoles, 19 de octubre de 2011

Tengo prisa

La mujer se me adelantó en el peaje. Ni siquiera usó la bocina, simplemente siguió su camino y, gracias a que M. me avisó, no chocamos con ella. Hay gente que tiene mucha prisa. Esos tres o cuatro segundos que pueden robar a un tiempo que parece perseguirlos, les trae de cabeza. Además, existe ese sentimiento se superioridad, de pasar primero, una especie de “aquí estoy yo” que reafirma una conducta que, seguramente, sólo pueden tener en su vida en acciones como ésa. Lo veo todos los días en la puerta del hospital. El “antes de entrar dejen salir” o “las señoras primero” ha quedado obsoleto.