martes, 15 de noviembre de 2011

Cotofobia

Bajé en el ascensor con la familia gitana. Parecía una escena de película, porque todos eran tal y como se les dibuja en el tópico. El patriarca con el bastón, el sombrero y el puro, los hijos, unos con el chándal y otros vestidos de marca y, sobre todo, las mujeres. De luto permanente, inmensas y hablando sólo entre ellas.
El ascensor del hospital para en casi todos los pisos, siempre hay alguien que llama y después se cansa de esperar. Así que la cabina se va deteniendo en todas partes. A veces entra gente y a veces no.
Una de las gitanas, de mediana edad, lo estaba pasando mal. Éramos muchos allí apretujados y, cada vez que la puerta se cerraba, ella empezaba a preocuparse.
Al llegar a la primera planta, cuando por fin salió al pasillo, oí como le decía a otra
-Ay, hija mía, qué mal lo estaba pasando… me se ponen los nervios de punta en el acinsor. Debo de tener cotofobia de esa…