lunes, 19 de diciembre de 2011

Mapa de estrellas

La carretera era como una serpiente. Cientos de curvas y una noche que nos tragaba como una gruta llena de peligros. El termómetro marcaba tres grados, había llegado el invierno y tú me ibas contando alguna historia de hace años, cuando ni tú ni yo sabíamos de la existencia del otro. La vida ha cambiado, no sólo porque tenemos unos años más, sino porque ahora los cumplimos juntos. Pero de esas cosas uno no se da cuenta hasta que, por no se sabe qué razón, aparece un pensamiento alumbrado por la luna. Y es que la noche nos había traído un mapa de estrellas, ni una sola nube, sólo el vaho de nuestra respiración en lo alto de aquella montaña. Fue una noche agradable pese al frío y una vuelta a casa con las luces largas del futuro, que se adivina siempre contigo. Después, la madrugada siguió su curso hasta que fue suficientemente de día para que la cafetera nos despertara con dos de azúcar en el café.