jueves, 29 de diciembre de 2011

Max, estás hecho una pena

Ayer fue uno al médico, a urgencias, cosa que no suele hacer casi nunca. Pero se despertó con todo el ojo ensangrentado. Todo lo que era el blanco que rodea a la pupila era rojo y, la verdad, daba un poco de miedo. Si a eso añadimos una astilla en el talón, que V. me tuvo que sacar enredando con una aguja, la muñeca derecha bastante maltrecha y una rodilla que me hacía cojear de vez en cuando, debía ser uno como Mad Max en aquella escena… “Mírate Max, estás hecho una pena”… Pues eso.