jueves, 15 de diciembre de 2011

Remolinos de viento

Hacía mucho tiempo que uno no escribía estas cosas con la inmediatez de la madrugada. Es decir, levantarse, abrir la libreta y plasmar ahí el primer pensamiento, la primera fotografía de la mañana. Y la de hoy es el viento. Un viento fuerte que hace remolinos por las aceras, que levanta la falda a los semáforos, los únicos habitantes de las calles a estas horas. Desde el coche no aprecia uno el frío, el temporal, pero sí ve agitarse con violencia las ramas de los árboles.
Por la carretera, mientras las luces del coche van iluminando figuras fantasmales, no parece que vaya a hacerse de día. Amanece más tarde, anochece más temprano. Frío de otoño, salvavidas de los productos congelados. Son gigantes, amigo Sancho, no remolinos de viento.