viernes, 20 de enero de 2012

Silencio, por favor


Los niños están echando la tarde con los monopatines en la plaza que hay delante de casa. Y uno se pone los auriculares para no sobresaltarse a cada instante con el ruido de la madera sobre los ladrillos. ¡Clack!, ¡Track!, ¡Plack! y todas las onomatopeyas propias de tan robustos mamporros. ¿Qué problema tendrá el mundo con el silencio? Será miedo a oírse a sí mismos digo yo.