jueves, 2 de febrero de 2012

Como los cangrejos

El otro día, Ruiz Gallardón salía por la tele anunciando la reforma de la ley del aborto. Es curioso cómo actúan los que tienen poder. Una ley hecha por hombres para las mujeres. Una ley que hacen los que nunca han sufrido en sus carnes los supuestos de los que hablan. La vida es muy dura para mucha gente, pero los gobernantes, desde esa cima del mundo en la que todos visten de traje y el ciudadano, al final, no importa, es vomitiva.
La ley del aborto lleva en tela de juicio años y años. Que si el “concebido” tal, que si el “narciturus” no sé qué… eufemismos para controlar lo incontrolable. Pareciera que las mujeres son unas viciosas que van por ahí fornicando alegremente y que, después del cafetito, se pasan por la clínica a abortar antes de ir a la peluquería.
España, este país, va para atrás, como los cangrejos. No sólo estamos atrasados en muchas cosas, pero en eso de la pandereta, la juerga y el descontrol “semos” los reyes. Ahora recortamos en ayudas a las revistas culturales, a las escuelas, a la educación. Así el personal vive en la inopia, en el “no me entero” y volveremos a aquella máxima de Fraga –que ahora resulta ser un adalid de la democracia, él que firmaba sentencias de muerte- aquello de “ustedes qué saben de esto”… ¿Por qué tiene uno la sensación de que vamos para atrás?