lunes, 6 de febrero de 2012

Cuaderno de bitácora

Si hay algo que me gusta hacer es escribir. La otra es tocar la guitarra. Pero escribir tiene algo mágico. Hasta el ruido del teclado del ordenador me resulta adictivo. Y reconozco que hay días en los que escribir estas líneas es un sacrificio, no sabe uno qué decir, se le antoja este diario una tontería –probablemente lo sea- y piensa en colgar el lápiz como un trofeo del pasado.
Pero después siempre pasa algo que uno apunta en su cuaderno de bitácora, que era como se llamaban estas cosas antes de que alguien los bautizara como blogs, qué nombre tan feo. Y es que los que somos de la vieja escuela, aún buscamos un papel donde dejar constancia de nuestros pensamientos. Eso y que nos falla la memoria. Y siempre es reconfortante que alguien te lea. Cómo me preguntó una chica en aquella ocasión: “¿Y esa bitácora sobre la que escribes, quién es?”.