martes, 7 de febrero de 2012

Messi

Ando estos días leyendo una biografía de Messi, el jugador de fútbol. Y no sé, tengo sentimientos encontrados. Por un lado, su destreza con el balón es algo que no se puede discutir, pero por otro, parece que no hay nada más. Tras esa mirada perdida, no he logrado encontrar en esta narración algo que me sorprenda que no sea una reiteración de lo ya sabido: que no crecía, que no habla, que duerme prácticamente todo el día cuando no hay partido, los millones que gana y que le gusta la carne. Poca cosa más. Ya había leído algo sobre su carácter en un estupendo reportaje de El País de hace tiempo. Pero tal vez el ídolo y el personaje no deban salir de ese campo de fútbol. Todos lo admiraremos más.