martes, 28 de febrero de 2012

Time after time


Hace semanas que no saca uno a pasear a las guitarras, que no baja los cuatro escalones que conducen al sótano, donde está el estudio. Exceso de trabajo y también porque ahora que el sol se está colando por todas las ventanas diciendo adiós al invierno, da un poco de pena encerrarse en un compartimento que parece un búnquer subterráneo.
También falta esa insipiración que sólo aparece cuando uno se pone a trabajar o cuando le aprietan los comprosmisos. Y esos compromisos están ahora en el libro que tengo que terminar, en la edición de la revista que hay que cerrar y en pensar en el cómo y de qué manera sale uno de esta crisis… igualito, igualito que el Undar y esos problemaillas de nada con la justicia…