viernes, 3 de febrero de 2012

Viaje al centro de la tormenta

Las personas necesitamos encontrar motivos para ocupar el pensamiento. Si no es el fútbol, es el tiempo. Un comodín perfecto para no atender a cuestiones más importantes. Suele coincidir, además, cuando uno tiene que viajar al norte. Entonces siempre hay terremotos, hecatombes naturales, olas de frío siberiano, etc, etc… Después se pone uno en carretera y nada de nada. A lo mejor un poco de lluvia, pero no suele pasar de ahí.
Hace frío, pues claro, estamos en invierno, pero la cosa es muy inferior –al menos de momento, que hay que ser prudente- a aquella nevada del 2010 que sirvió para llenar los móviles de fotografías.
Así que límpienme las carreteras de Aragón, de La Rioja, de Navarra… que ahí voy de nuevo.