viernes, 9 de marzo de 2012

Por allí resopla


Nunca había pensado uno en las ballenas. No más allá del típico comentario de lo impresionante que debe ser ver uno de esos animales en vivo y en directo en las costas de vaya-usted-a-saber-dónde cuando salen por la tele.
Claro, todo lo que sea el mundo marino me fascina desde hace años. Desde que mi amigo P. me infló la cabeza con “Tiburón” y uno se dedicó en los años posteriores –que ya son unos cuantos- a coleccionar todo tipo de objetos relacionados con la película. “Moby Dick” también es otro de esos iconos imprescidibles. No sólo la novela –la gran novela americana- sino también la película que protagonizó Gregory Peck.
Pues esto viene a cuenta porque desde hace unos días anda uno enganchado a uno de esos libros fascinantes, no sólo por el tema, sino por la sorpresa de verse uno enfrascado en la lectura de un texto que nunca pensó que le interesaría.
“Leviatán o la ballena” de Philip Hoare” es uno de esos libros imprescindibles. No es un libro naturalista, aunque algo de eso tiene, no es una autobiografía, aunque el autor cuenta mucho de sí mismo, no es una novela, aunque el estilo narrativo es deudor de la mejor tradición del relato de aventuras; es, en definitiva, un gran libro que atrapa y que después de leerlo uno se dice así mismo: “vaya, nunca pensé que me interesara tanto este tema”. Una vez más, no es lo que te cuenten sino el cómo te lo cuentan. La magia está ahí.