jueves, 26 de abril de 2012

De tripas corazón


El tipo me adelantó con raya continua y en una pendiente que corta la respiración… le hice luces y me daban ganas de sacar el dedo por la ventanilla, pero era demasiado temprano para empezar el día pegándose uno con alguien. Así que lo vi despegar con su cochazo rumbo a “no se sabe” o “ a quién le importa”…
Después no había llegado el periódico al kiosco.
-Han cambiado al tipo que repartía y el nuevo no se entera de nada –me dijo el dependiente.
-Pues nada, ya volveré después – le contesté yo, sabiendo que no iba a volver.
Pero siguió uno sacando el “miniyo zen” que lleva dentro y sin enfadarse. Y es curioso como una sucesión de pequeñas cosas pueden ponerte el día de culo. Pero hay que hacer de tripas corazón…