martes, 24 de abril de 2012

Emilio Salgari


Me llegaron por sorpresa las memorias de Emilio Salgari. El autor de Sandokán hizo ricos a sus editores, pero vivió en la miseria, agobiado por las deudas y con el desazón diario de no saber si podría poner un plato en la mesa para sus hijos. Su trágico final parecía una maldición. Su padre se había suicidado y él hizo lo mismo haciéndose un harakiri salvaje con un espada que parecía sacada de una de sus novelas de piratas. Un acto que repetirían dos de sus hijos que también se suicidaron años después. Pero, lejos de las truculencias, el relato de sus viajes y sus aventuras es tan apasionante como sus novelas. Escalofriante la narración de sus días finales, donde él mismo relata su desesperación. Imprescindible.