jueves, 12 de abril de 2012

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Seguimos enseñando la casa. A todo el mundo le gusta, pero nadie se decide. Es curioso, tampoco discuten el precio ni hablan de dinero. Saben que es un pequeño chollo. La excusa de “los tiempos que corren” es cierta. Hacen sus números, piensan en ese piso que podrían vender –con mucha suerte- para meterse en esta compra, organizan mentalmente su mobiliario en la nueva instancia, se imaginan a sus hijos en la piscina...
Y entonces uno se da cuenta de que ya está en tierra de nadie. A un paso de abandonar la casa, de dejarla en manos de desconocidos. Después uno vuelve a la realidad, al cambio a mejor que vendrá. Son momentos, instantes fugaces que pasan como aquella nube sobre el tejado a cuatro vientos.